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El QR de las facturas Verifactu: qué lleva dentro

Qué codifica de verdad ese cuadradito, qué información tuya no viaja dentro, qué pasa cuando un cliente lo escanea y por qué a veces no sirve para nada.

De todo lo que trae Verifactu, el QR es lo único que se ve. La huella, el encadenamiento y los envíos a la Agencia Tributaria ocurren por debajo; el cuadradito, en cambio, aparece impreso en la factura que le das a tu cliente.

Por eso genera tanta duda: es la parte visible de un mecanismo que no se ve. Vamos a abrirlo.

Qué es y qué no es

Un código QR es, técnicamente, una forma de escribir texto en cuadraditos negros. Nada más. No cifra, no protege y no valida nada por sí mismo.

El QR de Verifactu es un QR normal que contiene una dirección web de la Agencia Tributaria con unos datos de tu factura pegados detrás. Cuando alguien lo escanea con el móvil, el móvil abre esa dirección.

Es importante entenderlo así, porque desmonta dos ideas erróneas de golpe. La primera: el QR no «contiene» tu factura, ni tu contabilidad. La segunda: un QR bonito impreso en una factura que nadie registró no sirve absolutamente de nada, aunque se escanee sin problema.

Qué lleva dentro

Los datos que viajan dentro del código son los mínimos para identificar una factura concreta:

  • El NIF de quien la emite, es decir, el tuyo.
  • El número y la serie de la factura.
  • La fecha de expedición.
  • El importe total.

Y la dirección del servicio de cotejo de la sede electrónica de la Agencia Tributaria, que es lo que hace que el móvil sepa adónde ir.

Eso es todo. Cuatro datos y una dirección.

Qué no lleva dentro

Esta parte tranquiliza a mucha gente, así que conviene decirla clara.

No lleva los conceptos de la factura. Qué vendiste o qué trabajo hiciste no viaja en el QR.

No lleva los datos de tu cliente. Ni su nombre, ni su NIF, ni su dirección.

No lleva la huella. La huella que encadena tus registros es otra cosa y va en el registro de facturación, no en el cuadradito. Quien escanea el QR no ve tu cadena de facturas ni puede deducir cuántas has emitido.

No lleva nada de tu negocio más allá de esa factura. No hay forma de que un cliente escanee un QR y acabe viendo tu facturación del trimestre.

Los cuatro datos que sí van son, además, datos que esa persona ya tiene delante: están impresos en la factura que está sosteniendo.

Dónde va y cómo tiene que ir

El QR va en la propia factura, no en un correo aparte ni en un portal. En papel y en PDF, en el original y en cualquier copia o duplicado.

La Orden HAC/1177/2024 concreta cómo debe presentarse: fija un tamaño y exige que se pueda leer. No te toca a ti calcularlo, le toca a tu programa; pero sí te toca comprobar que en tus facturas impresas el código sale entero y no aparece cortado, aplastado ni tapado por el logotipo.

Junto al QR va, además, una mención en la propia factura. Cuando el sistema remite los registros a la Agencia Tributaria, la factura debe indicarlo con la expresión «VERI*FACTU» o «Factura verificable en la sede electrónica de la AEAT». Si abres una factura de ejemplo de tu proveedor de software y no aparece ni el QR ni esa mención, ya tienes un tema del que hablar con ellos.

Qué pasa cuando alguien lo escanea

Quien recibe tu factura apunta con la cámara y le abre la página de cotejo de la Agencia Tributaria con los datos de esa factura ya cargados.

Lo que ocurre a partir de ahí depende de la modalidad en la que trabaje tu sistema. Si remites los registros a la AEAT, es posible confirmar que ese registro le consta a la Agencia. Si tu sistema no remite, el cotejo sirve sobre todo para que quien recibe la factura pueda comunicar sus datos a la AEAT.

En ambos casos, la lectura es voluntaria. Nadie está obligado a escanear nada, y tu cliente no tiene que hacer ningún trámite para pagarte. El QR es una posibilidad que se le ofrece, no un requisito que se le impone.

Los cinco fallos que lo dejan inservible

Casi todos los problemas con el QR son de imprenta, no de derecho fiscal.

Generarlo antes de registrar la factura. El QR debe corresponder a una factura que existe en el sistema. Un QR fabricado por una fórmula en una hoja de cálculo apunta a una factura que la AEAT no ha visto nunca.

Pegarlo como imagen fija en la plantilla. Suena absurdo y pasa: alguien copia el QR de una factura, lo pega en la plantilla y sale el mismo en todas. Cada factura lleva el suyo, porque el número, la fecha y el importe cambian.

Imprimirlo demasiado pequeño o con poco contraste. Los QR en gris claro sobre fondo de color quedan muy elegantes y no los lee ninguna cámara.

Recortarlo al exportar a PDF. Si el QR está pegado al margen, hay impresoras y conversores que se comen un par de milímetros. Con un QR eso basta para romperlo.

Olvidarlo en las facturas simplificadas. Los tickets también son facturas a estos efectos, y también llevan su código.

Qué tienes que hacer tú

Poco, y esa es la idea. El QR lo genera el sistema de facturación en el momento de emitir, con los datos de la factura que acaba de registrar. No hay nada que teclear ni que copiar.

Tu única tarea real es de control de calidad, y se hace una vez: emite una factura, imprímela como se la vas a mandar a tu cliente, escanéala con tu propio móvil y comprueba que llega a la página de la Agencia Tributaria con los datos correctos. Si funciona una vez, funcionará el resto.

En VeriHoja el QR aparece en la propia hoja y en el PDF en cuanto emites, precisamente para que puedas hacer esa comprobación el primer día y olvidarte después. Pero el consejo vale con cualquier herramienta: pruébalo tú, con tu impresora y con tu móvil, antes de que lo pruebe un cliente.

Aviso. Este artículo es divulgativo. Resume la normativa en lenguaje llano y evita cifras de las que no estemos seguros, pero no sustituye al criterio de tu asesor fiscal ni al texto oficial de las normas citadas.

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